No es no, pero si no es sí

Nos ha quedado claro que no es no, pero parece que todavía no sabemos que si no es sí.

Foto: Uly Martín, en El País.
Foto: Uly Martín, en El País.

Cuando estábamos hartos de que nos repitieran lo obvio, no es no, nos encontramos con que si no es sí.

Y no lo decimos por lo de contar a ojo, que también, o porque muchas veces uno solo ve lo que quiere ver, o lo que le salta más a la vista, o lo que reconoce, o lo que le gustaría. A quién no le ha pasado comprarse un coche y empezar a ver que todo el mundo tiene el mismo modelo, o romperse un hueso y sorprenderse de que las calles estén llenas de gente con mala pata, o teñirse el pelo de azul y pensar que su idea no era tan original, o quedarse embarazada y sentir que una no es la única como suponía…

Por lo mismo, puede ocurrir que el encargado del recuento vea más síes que noes, bien porque los haya, que no decimos que no, o bien porque sea en lo que más se fija; aunque en la imagen que nos ilustra síes no haya ninguno.

El si condicional

El si de la foto, sin tilde, es una conjunción átona que introduce una subordinada condicional: Si no me queda otro remedio, votaré que sí a Cospedal.

También expresa sorpresa o protesta:  ¡Si será acaparadora!

Se utiliza en oraciones de deseo, con el sentido de ‘ojalá’: ¡Si pudiéramos convencerla para que renuncie!

La locución conjuntiva si no se escribe separada y equivale a ‘de otra suerte’, ‘en caso contrario’: Si no la elegimos a ella, tendremos problemas.

Las oraciones condicionales con si pueden ser de dos tipos: reales o irreales (en serio, se llaman así). En las reales la condición expresada es realizable: Si no me votáis, me cabreo. En las irreales, en cambio, hay una condición que se considera irrealizable o improbable: Si no me hubierais votado, habría abandonado la política.

El si átono y sin tilde tiene, entre otros, valor distributivo con enunciados contrapuestos: Si votamos que sí, malo; si votamos que no, peor (o al revés).

El mismo si sin tilde es el que acompaña a ‘apenas’: Apenas si echamos un vistazo y ya sabíamos que Cospedal había ganado.

En si no, cuando el si es conjunción y el no adverbio de negación, también se escribe sin acento gráfico: Quién, si no ella, iba a compatibilizar mejor ambos puestos.

Tampoco lleva tilde en esta expresión: Seguiré siendo vuestra presidenta si Dios quiere.

¡Que sí!

, tónico y con tilde, puede ser un adverbio de afirmación. Decimos que sí para afirmar cuando nos preguntan algo: ¿Quieres que Cospedal lo haga todo ella solita? Sí, vale.

También decimos que sí para enfatizar. Por ejemplo: ¡Cospedal sí que me gusta! O para reforzar una ironía: Cospedal sí que tiene facilidad de palabra, sí.

Con tilde, puede ser un sustantivo: Cospedal ha logrado el sí que deseaba.

Y también es la forma tónica reflexiva de tercera persona: Cospedal no cabía en sí de gozo, Cospedal puede dar de sí para ambos puestos, y para más; Cospedal parecía muy segura de sí misma; Cospedal es muy mona de por sí, no le hacía falta ponerse ese lazo

Hay otra locución adverbial con sí tildado que significa ‘un tanto’, ‘algo’, ‘casi que sí casi que no’…: Durante la votación estábamos en un sí es no es.

Dio el do de pecho y el si de…

Si tiene que ver también con dar la nota, porque es la séptima de la escala musical. Concierto en si bemol. Se escribe sin tilde, aunque sea una palabra tónica. El plural de si es sis cuando se habla de música, pero es síes en los casos de afirmación. Diríamos Toca en la flauta tres sis seguidos, pero A ojo de buen cubero, hay más síes que noes.

En el congreso del PP todo el mundo interpretó a la primera que aunque ponía si era que sí, pero los correctores, que lo vemos en diferido, tendemos a pensar maldades como que no es lo mismo que te digan Sí, te queremos que Te queremos si no nos queda otro remedio.

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